domingo, 15 de enero de 2012

CURSO DE INICIACIÓN DE CATEQUISTAS

INTRODUCCIÓN.

El Secretariado de Catequesis pone en sus manos este pequeño Curso de Iniciación, para aquellos que han descubierto que ser Catequista es una hermosa vocación al servicio de la Palabra, y que vale la pena comunicar lo que el corazón, simplemente, ya no puede contener.

Es un curso de sensibilización introductorio para aquellos que, aventurándose en las experiencias de la fe, se sienten vocacionados al ministerio de la Palabra. No se trata, por lo tanto, de agotar todos los contenidos formativos; solamente es el inicio de la formación catequística, y ya vendrán después otros niveles de formación.

Los diversos temas que aquí se abordan quieren, en su lenguaje motivacional y propositivo, entusiasmar a los que necesitan aprender el ABC de la formación catequística.

ESTRUCTURA DE CADA TEMA

  • OBJETIVOS
  • DESARROLLO DEL TEMA
    • EXPERIENCIA HUMANA
    • PASOS A SEGUIR
    • ILUMINACION
    • EXPRESION DE LA FE
      • PISTAS PARA EL COMPROMISO
      • PISTAS PARA LA CELEBRACION
      • MATERIALES COMPLEMENTARIOS

TEMA 1: ¿QUÉ ES CATEQUESIS?

OBJETIVOS

  • Clarificar y comprender el concepto de catequesis.
  • Identificar los elementos esenciales de la catequesis.
  • Determinar qué exigencias se desprenden para su ministerio catequístico.

ILUMINACIÓN

  • Algunas personas tienen una idea falsa o incompleta sobre la catequesis. Por eso, empezamos este tema, aclarando las ideas equivocadas que frecuentemente se escuchan sobre la acción catequística.
  • La catequesis no se reduce a una enseñanza doctrinal. Su finalidad principal no consiste en aprender unas verdades religiosas o unas oraciones. Lo que pretende la acción catequizadora no es tanto "saber más religión", sino "vivir más cristianamente".
  • La catequesis no está destinada solamente a la preparación de los sacramentos.
  • La catequesis no se dirige, exclusivamente, a los niños, ya que está destinada también a los adolescentes, a los jóvenes, a los adultos y a los ancianos o adultos mayores.

    A) CATEQUESIS DE UN MINISTERIO ECLESIAL

  • La misión de la Iglesia es evangelizar. Y para realizar esa misión, la Iglesia cuenta con varios ministerios pastorales como la catequesis, la enseñanza religiosa escolar, la enseñanza de la teología, la celebración de los sacramentos -especialmente la celebración de la Eucaristía-, la promoción humana, etc. La catequesis es, precisamente, uno de esos ministerios pastorales con los que la Iglesia realiza aquí y ahora su misión pastoral.
  • La catequesis no es una acción individual, sino una acción eclesial (de la Iglesia) y, por consiguiente, una acción comunitaria. Por ser un ministerio eclesial, la catequesis comunica la fe de la Iglesia. El catequista, pues, comunica a los catequizandos lo que la Iglesia cree, celebra, vive y ora.
  • El catequista, por lo tanto, no está realizando un trabajo a título personal, ya que la catequesis es un trabajo de la Iglesia y para la Iglesia

B) CATEQUESIS DE UN MINISTERIO DE LA PALABRA DE DIOS

  • La catequesis es un ministerio pastoral que proclama y comunica la Palabra de Dios. Por eso, lo característico de la acción catequizadora es:
  • Anunciar con alegría a Jesucristo, Palabra viva del Padre.
  • Sembrar la Palabra de Dios en el corazón de las personas.
  • Comunicar el mensaje liberador y transformador del Evangelio.
  • La Palabra de Dios ha de estar en el centro de la catequesis y en el corazón del catequista. Para poder anunciar la Palabra de Dios, el catequista necesita primero conocerla, meditarla dejarse cuestionar y transformar por ella, y vivirla con fidelidad.

C) CATEQUESIS EDUCA EN LA FE

La catequesis es un ministerio pastoral que educa en la fe. Esta es su característica más importante. Más que enseñar verdades religiosas, la acción catequística está orientada a formar personas maduras en la fe.

Como educación en la fe, la catequesis es una educación sistemática, en el sentido de que sigue un programa articulado y ordenado, con reuniones periódicas y con temas que se desarrollan de una manera gradual y progresiva.

Como educación en la fe, la catequesis es también una educación integral, porque educa en todas las dimensiones de la vida cristiana. ¿Cuáles son las dimensiones de la vida cristiana? Son las siguientes:

  • educar en el conocimiento de la fe;
  • educar en la oración;
  • educar en la vida litúrgica (que es todo lo relacionado con las celebraciones de la Iglesia);
  • educar en la vida moral;
  • educar para la vida comunitaria; y, finalmente,
  • educar para el compromiso cristiano.
  • Integral se opone a parcial, incompleto. Por eso, cuando se descuida alguna de las dimensiones que se acaban de señalar, entonces nuestra catequesis es incompleta y no es integral.
  • Al educar en todas las dimensiones de la vida cristiana, la catequesis se plantea y se realiza como un proceso permanente de iniciación, crecimiento y madurez en la fe, que acompaña a la persona humana en todas las situaciones y etapas de la vida (infancia, adolescencia, juventud, adultez y ancianidad).

D) CATEQUESIS ILUMINA LA VIDA

  • Un Último aspecto esencial de la catequesis es su relación con la vida humana y los problemas sociales.
  • Efectivamente la acción catequizadora anuncia la Palabra de Dios en la vida cotidiana y en los acontecimientos humanos, relacionando el mensaje cristiano con los problemas y las necesidades de los catequizandos.
  • Al tomar en cuenta la existencia humana, la catequesis ilumina, orienta y da sentido a la vida de cada persona y a las realidades y acontecimientos de la vida social.
  • La acción catequística tiene que ver con los problemas relacionados con la vivienda, el hambre, la educación, el trabajo, la democracia, la justicia social, los derechos humanos, el respeto del medio ambiente, etc.

TEMA 2: EL CATEQUISTA ES UNA PERSONA LLAMADA POR DIOS

OBJETIVOS

El desarrollo de este tema ayudará a los catequistas que se inician en este nuevo ministerio pastoral a:

  • Valorar y celebrar su vocación de catequista como una llamada privilegiada de Dios que brota del sacramento del Bautismo.
  • Descubrir y reconocer los compromisos y los gozos de esta vocación que nace y se desarrolla dentro de la Iglesia.
  • Agradecer a Dios este privilegio respondiendo, como María, con disponibilidad y prontitud a esta invitación - servicio - misión.

ILUMINACIÓN

  • La palabra VOCACIÓN hoy está de moda. Antes, era una palabra poco usada, porque tenía un marco referencial estrictamente religioso y se aplicaba solamente a aquéllos que deseaban integrarse o tenían inclinación a la vida religiosa o sacerdotal.
  • Hoy se utiliza indistintamente, se ha hecho muy común, y la entendemos y aplicamos de muchas maneras. Con ella nos referimos a un oficio o profesión; o cuando queremos expresar algo que nos agrada o nos gusta; también como predestinación o realización personal.
  1. ¿QUÉ ES LA VOCACIÓN?


 

En su origen, la palabra "vocación" viene del verbo en latín "vocero", que significa "llamado". Se refiere, desde la fe, a la llamada que Dios hace oír a la persona que escoge para que realice una misión. Solo Dios tiene la iniciativa y la potestad de llamarnos a un proyecto o a un estilo de vida, porque toda vocación viene de Dios. Dios llama y el hombre responde.


 

En el Antiguo Testamento tenemos muchos ejemplos de "llamadas" de parte de Dios a las que los hombres, en plena libertad, respondieron afirmativamente a ese llamado. Veamos qué efectos ha tenido en ellos este llamado: Abraham (Gn 12,25); Moisés (Ex 2,23- 4,18); Josué (1, 1-18), Isaías (Is 6); Dios llama a su pueblo (Dt 7,6); Dios llama a los reyes, como lo hizo con el rey David (1 Sam, 16, 3); a través de ellos también nos está llamando a nosotros a conformar a su pueblo.


 

En el Nuevo Testamento también tenemos ejemplos bellos de "llamadas". Dios llama a María (Lc 1, 30-31), Jesús llama a los discípulos, a Zaqueo, al joven rico (Mc 10, 17-22), a Pablo (Hech 9, 3-6). Y hoy nos sigue llamando a ti, a mí y a muchos otros para que hablemos y actuemos en su nombre, pero hay muchos que se hacen sordos a este llamado y lo niegan.


 

  1. ELEMENTOS DE TODA VOCACIÓN


     

La vocación es, pues, una "llamada", un regalo, un don de Dios a una persona concreta. Llamada a la realización, a la felicidad, a la plenitud. Para que se dé, se necesitan dos personas: Dios llama, regala, y la persona responde. Por eso, toda vocación tiene tres elementos:


 

  1. LLAMADA: Invitación, regalo, don de Dios a cada persona a colaborar con él en la salvación de los hombres.
  2. RESPUESTA: El hombre responde. Su respuesta abre una comunicación con Dios, en la que cada uno se expresa según sus posibilidades y circunstancias. Dios nos conoce y no nos pide nada que nos supere.
  3. Misión: Es la acción concreta realizada por el hombre, siempre con la ayuda de Dios. Se nos invita a un encuentro personal, a una amistad profunda con Dios. Quien ha experimentado en su vida el amor de Dios, siente la imperante necesidad de comunicarlo a los demás.


 

  1. SER CATEQUISTA ES UN LLAMADO, UNA VOCACIÓN

    La primera llamada que todos hemos recibido de Dios es a la vida, a la existencia, y a lo largo de ella recibimos otras llamadas que nos llevan a una mayor relación de amor y de intimidad con Él, para alcanzar la plenitud y la felicidad a la que aspira todo ser humano en lo profundo de su corazón.

    La vida es un don extraordinario, gratuito, único de Dios. La creación y la vida humana, en particular, es obra maestra de Dios. Hemos sido hechos a imagen y semejanza suya. La imagen se nos ha dado a través de los muchos atributos que hemos recibido de nuestro Padre Dios: inteligencia, voluntad, libertad, querer, amar ... Gratuitamente, toda la creación nos ha sido dada para nuestra propia realización. La semejanza es una tarea pendiente, muy personal, proyecto que cada uno tiene que alcanzar según su propio deseo; el modelo y la medida es Cristo. He aquí nuestra vocación fundamental: "llamados a vivir en Cristo Jesús".

    Esta vocación especifica del catequista, generar vida, tiene su origen en la pila bautismal, en la que todos los cristianos, pueblo de Dios, renacemos a la vida nueva, y estamos llamados a cooperar en el proyecto de salvación que Dios tiene sobre la humanidad: "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen
    al conocimiento pleno de la verdad" (1 Tim 2,4). Por eso, Dios sigue llamando hoy a determinados cristianos para encomendarles la tarea de catequizar; es decir, a anunciar con su vida a Cristo. Es un llamamiento especial y especifico en el que Dios nos manifiesta su voluntad, aunque a veces podamos pensar que fue casualidad o protagonismo personal. La vocación es, pues, un gesto de predilección por parte de Dios, de Jesús y de la Iglesia. Así lo expresa el evangelista "Jesús subió al monte y llamó a los que Él quiso, y se reunieron con Él (Mc 3,13).

    Este llamado, especial a la vida y a la fe, requiere una escucha y una respuesta positiva para que se transforme en vocación. El catequista debe dar testimonio y transmitir armónicamente la fe en medio de su comunidad, de su familia, de la sociedad. Esta misión nos plantea mayores exigencias. Es un reto que no debe desalentarnos, sino que ha de ser motivo de orgullo y privilegio, ya que expresan la alta dignidad que el ser catequista tiene en la Iglesia, Pueblo de Dios. Invitados a trabajar y actuar en nombre de Dios, el catequista lucha para que el amor y el Reino de Dios lleguen a todos los hombres. Ellos actualizan la presencia y la obra salvadora de Jesús en la Iglesia y en la historia.

    EXPRESIÓN DE FE

  • PISTAS PARA EL COMPROMISO

    Vamos a recordar cómo hemos recibido a lo largo de nuestra vida las llamadas de Dios.

  • A la vida.
    Comentamos lo que se nos ha comunicado sobre nuestro nacimiento: el día, la hora, el lugar que ocupo en la familia ...
  • Como hijos de Dios, mediante el sacramento del Bautismo. ¿Cómo fue nuestro bautismo, la fecha, los padrinos y cómo voy viviendo y actualizando este sacramento? (Podemos hacer lo mismo con la Confirmación).
  • Vamos a recordar cómo hemos recibido este llamado a ser catequista. ¿A través de quién se ha manifestado el Señor? ¿Qué has aprendido de tus antiguos catequistas? ¿Cómo estamos respondiendo a este llamado? ¿Cómo te gustaría ser? ¿Qué sentimientos genera en ti esta invitación? ¿Qué requieres para responder a esta vocación que Dios te da?
  • Se termina con una puesta en común, donde cada uno podrá expresar libremente lo que ha ido descubriendo en los pequeños grupos.

TEMA 3: LA TAREA DEL CATEQUISTA ES EDUCAR EN LA FE

OBJETIVOS

  • Conocer la tarea específica de la catequesis para definir y concretizar la tarea propia del catequista.
  • Presentar y asumir algunos rasgos característicos de la persona y misión del catequista como educador de la fe.
  • Tomar en cuenta el aporte de la pedagogía de Dios y de las Ciencias de la Educación en la tarea del catequista.

ILUMINACIÓN

  • Para definir y concretizar la tarea propia del catequista conviene primero precisar lo específico y peculiar de la tarea catequística dentro de la acción evangelizadora de la Iglesia, que se desarrolla en tres momentos o etapas diferenciadas y distintas:
  • Primer momento misionero o primer anuncio.
  • Segundo momento catequístico o de iniciación a la fe.
  • Tercer momento pastoral o educación permanente de la fe.
  • El primer anuncio está dirigido a los no creyentes o indiferentes
  • ante la fe, y tiene como función anunciar la Buena Nueva y llamar a la conversión.
  • La catequesis acoge a los recién convertidos del momento misionero y los inicia de manera ordenada y sistemática en la revelación de Dios hecha en Jesucristo y conservada en las Sagradas Escrituras y en la Tradición de la Iglesia (Ver CT 22 y DGC 66).

    Concluyendo: la catequesis es una acción esencialmente educativa porque ayuda al crecimiento humano integral de los catequizandos.

  1. LA TAREA DEL CATEQUISTA

  • Atendiendo a la función educativa de iniciación de la catequesis, lo propio de la tarea del catequista será desarrollar un proceso "educativo" de fundamentación "básica" en la fe con los catequizandos (niños, jóvenes o adultos).
  • Algunos rasgos que caracterizan al catequista en su persona y misión:
  • Es un educador de la fe, está llamado por vocación a ser "maestro", participando de la misión de Cristo Maestro (Ver Mt 28,19).
  • Su tarea sólo es "iniciar"; por consiguiente, su enseñanza sobre la fe es básica y fundamental, sin que deje de ser integral, ya que educa todas las dimensiones de la persona y todas las dimensiones de la vida cristiana. El catequista, por tanto, tiene que sentar unas bases sólidas en la fe del catequizando.
  • El catequista lleva a cabo su tarea de educación de la fe a través de un proceso, que consiste, esencialmente, en una iniciación en el conocimiento de Cristo y de la historia de la salvación, en la educación, y celebración litúrgica, en la vida evangélica, en la oración y el compromiso apostólico. Enseña a conocer la fe, a vivirla, a celebrarla y a anunciarla.
  1. EDUCADOR DE LA FE


     

  • El catequista es, principalmente, un educador de la fe. Su tarea no es sólo enseñar, sino también iniciar y educar en una vida de fe (Ver DGC 237c). El catequista no es un simple instructor, sino un formador de personalidades cristianas. Es un ministro de la Palabra diferente del misionero, del predicador litúrgico y del teólogo, precisamente por su acción interpersonal individual o en grupos pequeños, la cual caracteriza a la catequesis.
  • La acción educativa del catequista se apoya en dos fuentes: la pedagogía de Dios, a la cual el Directorio dedica un capítulo completo (Ver DGC 139-147), y las Ciencias de la Educación.
  • La pedagogía de Dios:
  • Inspira al educador de la fe a imitar a Dios Padre, que toma a su cargo a sus catequizandos en la situación en que se encuentran, los atrae con amor, los libera del mal, los hace crecer progresiva y pacientemente hacia la madurez de hijos libres y fieles; utiliza las situaciones y acontecimientos para desarrollar sabiduría, y convierte los sufrimientos en ocasiones formativas (Ver DGC 139).
  • Las Ciencias de la Educación, según Juan Pablo II, son importantes. Por eso, la Iglesia promueve las capacidades educativas del catequista, tales como la facultad de atención a las personas, la habilidad para interpretar y responder a la demanda educativa, el saber activar procesos de aprendizaje y el arte de conducir a un grupo humano hacia la madurez (Ver DGC 244c).
  • Oración final:

    Jesús, divino Maestro, te adoramos como Palabra encarnada, el enviado del Padre para enseñar a los hombres las verdades que dan la vida. Tú eres la verdad, la luz del mundo, el único Maestro; sólo Tú tienes palabras de vida eterna. Te damos gracias por haber encendido en nosotros la luz de la razón y de la fe, y habernos llamado a la luz de la gloria. Jesús Maestro, camino, verdad y vida, R/ Ten piedad de nosotros.


     

TEMA 4: JESUCRISTO ES EL CENTRO DE LA CATEQUESIS

OBJETIVOS


 

  • Descubrir que el centro de la catequesis es Cristo, su persona y su mensaje, y todo lo que hace referencia a Él.
  • Clarificar que el objetivo principal de la catequesis es ayudar al encuentro con Cristo, más que adquirir un conocimiento intelectual sobre Él y su doctrina.
  • Mostrar los rasgos esenciales de Jesús como modelo de catequista para asumir su estilo de anunciar el Evangelio.


 

ILUMINACIÓN

JESÚS, CENTRO DEL MENSAJE CRISTIANO


 

  • Comencemos aclarando un término que aparecerá a lo largo del tema: "CRISTOCENTRISMO".
    ¿Qué les sugiere? ... Ahora, al decir que "la catequesis es cristocéntrica", ¿qué queremos expresar? ...
  • Efectivamente, la catequesis tiene como centro la persona de Jesucristo, su vida y su misterio, que ilumina todo el contenido catequístico.
  • "El hecho de que Jesucristo sea la plenitud de la Revelación es el fundamento del cristocentrismo de la catequesis: el misterio de Cristo, en el mensaje revelado, no es otro elemento más junto a otros, sino el centro a partir del cual los restante elementos se jerarquizan y se iluminan" (DGC 41 b).


 

Al decir que la catequesis tiene a Cristo como centro, lo decimos en dos sentidos:

  • Cristo como centro esencial de la catequesis. La enseñanza principal en catequesis es Cristo y todo lo que hace referencia a Él. Una catequesis cristocéntrica es aquella que anuncia a Cristo, da a conocer su vida, enmarcándola en el conjunto
    de la Historia de la Salvación, explica su misterio de Hijo de Dios, hecho hombre por nosotros; y ayuda, en definitiva, a propiciar el seguimiento de Jesucristo, la comunión con Él.
  • Cristo como el agente que catequiza. Tengamos en cuenta que quien enseña es Cristo; los catequistas "prestan" su voz para que sea Cristo quien enseñe por medio de ellos. "La constante preocupación de todo catequista cualquiera que sea su responsabilidad en la Iglesia, debe ser la de comunicar a través de su enseñanza y su comportamiento, la doctrina y la vida de Jesús... Todo catequista deberá poder aplicarse a si mismo la misteriosa frase de Jesús: "Mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado" (CT 6).


     

JESÚS, HORIZONTE DE LA CATEQUESIS

  • La dimensión cristocéntrica de la catequesis que acabamos de ver busca propiciar la comunión con Cristo. Este es el objetivo básico de todo proceso catequístico, el horizonte último de la catequesis:
  • "El fin definitivo de la catequesis es poner a uno no sólo en contacto sino en comunión, en intimidad con Jesucristo" (DGC 80).
  • El catequista tiene, por tanto, la tarea ineludible de provocar el encuentro personal y comunitario del catequizando con Jesucristo, la Palabra de Dios hecha carne (Ver Jn 1,14), que se manifiesta como hombre y se
    expresa en lenguaje de
    hombre. En la catequesis, lo importante es el encuentro o comunión personal y dialogante con Alguien, más que el encuentro de verdades o la comunicación de un conjunto de conocimientos sobre Cristo.
  • La catequesis debe ayudar a que el encuentro personal con Cristo lleve a conocer y tomar mayor conciencia de que Jesucristo llama a una aventura desafiante, la aventura más seria y decisiva de la vida, que consiste en llegar a experimentar su amor, capaz de satisfacer las aspiraciones más hondas del corazón humano: la búsqueda de la verdad, el deseo de libertad y la añoranza de la verdadera bondad y belleza.
  • Cuando se alcanza la comunión con Cristo, toda historia humana y la totalidad de la vida humana es vista a través de los ojos de Cristo, con los pensamientos de Cristo y con el corazón de Cristo. Para lograr esto, la comunión viva con Cristo, es necesaria la escucha de su Palabra, la relación personal en la oración, la participación en los sacramentos y el cumplimiento del mandamiento del amor, expresiones o manifestaciones distintivas de los cristianos y tarea predominante de la catequesis
  • "La comunión con Cristo, por su propia dinámica, impulsa al catequizando a unirse con todo aquello con lo que el propio Jesucristo estaba profundamente unido: el Padre que lo envió a este mundo; con el Espíritu Santo, que lo impulsaba a la misión; con la Iglesia, su Cuerpo, por la cual se entrega; con
    los hombres sus hermanos, cuya suerte quiso compartir" (DGC 81 ).

  • Por consiguiente, la comunión con Cristo nos introduce en la vida trinitaria: Jesucristo revela quien es y como es Dios, ya que Él mismo es el verdadero rostro del Padre (Ver Jn 14-16). Jesús también vincula al Espíritu Santo (Ver Jn 16-17) que habita en los corazones de los creyentes y hace entrar en comunión con el Padre (Ver Rom 8, 16).
  • La catequesis, por tanto, es cristocéntrica y trinitaria, lleva a la comunión con Cristo, su vida, su mensaje; y a su vez, Cristo nos conduce al amor del Padre en el Espíritu Santo y nos hace participes de la vida Trinitaria (Ver CT 5).

JESÚS MODELO DEL CATEQUISTA

  • Una vez reconocida la persona de Cristo como centro de la catequesis y la comunión con Él, como el fin último de la misma, el catequista toma como modelo de su acción evangelizadora a Jesús maestro, que enseña con la palabra y con la vida la Buena Noticia de un Dios Padre que nos ama entrañablemente, e invita a alcanzar la plenitud humana en el servicio feliz y desinteresado a los demás, especialmente a los más débiles y pequeños.
  • A lo largo del Evangelio encontramos constantemente a Jesús enseñando a las multitudes: "De nuevo la gente se fue reuniendo a su alrededor, y él, corno tenía por costumbre, se puso una vez más a enseñarles" (Mc 10, 1).
    Pero también reservaba otra enseñanza especial para sus discípulos, en privado, "a solas" (Me 4, 10).

Jesús, portador de la Buena Nueva, enseña a:

  • Escuchar la Palabra viva de Dios (Ver Mt 13, 19).
  • Responder a la Palabra con la conversión radical a Dios, reconociendo la raíces del mal, el pecado, y comprometiendo la vida con la causa del Reino (Ver Mc 1, 14).
  • Orar, invocando a Dios como Padre, deseando la llegada del Reino y pidiendo el sustento del pan, la necesidad del perdón y las fuerzas frente a la tentación (Ver Lc 11, 1-4).
  • Comunicar y compartir lo que reciben: evangelizar (Ver Mc 3, 14).
  • La actividad pedagógica de Jesús fue impactante; no sólo por el contenido de sus enseñanzas, sino también por la viveza educativa que se dio en la misma. Esta enseñanza se convierte en modelo para todo catequista; así mismo, el estilo propio con que Jesús la llevaba a cabo.
  • Jesús enseña de una forma nueva que cautiva y despierta el interés en sus interlocutores:
  • Es cercano, ameno, directo, muestra ternura y especial interés por los humildes y los pobres.
  • Su lenguaje es sencillo, llano, coloquial.
  • Por un lado enseña y, por otro, actúa en consecuencia.
  • Las situaciones concretas de sus discípulos son ocasiones para impartir una enseñanza. Los interpela a encontrar respuestas desde ellos mismos.
  • Comunica su mensaje en relación con la vida y los acontecimientos diarios, tocando así la experiencia de sus interlocutores.
  • Entre los recursos metodológicos empleados por Jesús, tenemos: historias, parábolas, milagros, oraciones, discursos, símbolos y lenguaje simbólico, preguntas y respuestas, estudio de casos, repetición, inducción, motivación por medio de ejemplos y proyectos.
  • Un amor apasionado a Jesús es el secreto de un anuncio convencido de Cristo. Los catequistas son enviados a comunicar esta Buena Noticia como fruto de su propio encuentro personal con el Señor. Esta es su dicha y su vocación.

TEMA 5: LA CATEQUESIS ES PARA TODAS LAS PERSONAS

OBJETIVO

  • Aprender que la catequesis es para toda persona, sin importar la edad o situación de vida, para superar la idea de que es solo para niños, y así concientizarnos por lograr una catequesis que atienda a la persona en sus distintas edades y situaciones, cumpliendo el mandato misionero de Jesús.

EXPERIENCIA HUMANA

DINÁMICA:

  • ¿Cuáles de estas personas necesitan agua, comida y aire para vivir?
  • ¿Cuáles necesitan recibir cariño y atenciones de parte de los demás?
  • ¿Qué personas de las que vemos en estas imágenes necesitan conocer a Jesús?
  • ¿Quienes necesitaran crecer en la fe?

ILUMINACIÓN

  • La experiencia de cercanía de Jesucristo y conversión a su mensaje de salvación que vive cada evangelizador y catequista, lo invita a dar testimonio ante quienes han sido bautizados pero no tienen la experiencia gozosa de la vida en Cristo, de la riqueza de la fe, la esperanza y la caridad cristianas. También lo impulsa a salir al encuentro de quienes tienen sed de Dios y no conocen su rostro. La experiencia de la vida nueva en Cristo hace que al discípulo de Jesucristo le duela profundamente la orfandad y la soledad de quienes no lo conocen. Lo invita a canalizar todos sus esfuerzos a llevar la Buena Noticia a todos los que están lejos de Cristo, tanto en los confines de la tierra, hasta donde no ha llegado la Buena Noticia del Emmanuel, como a la vuelta de nuestra esquina y al atrio frente a la parroquia, donde se reúnen muchos que tampoco lo conocen. La vocación de todo evangelizador y catequista ha de ser esencialmente misionera.
  • Jesús "se hace catequista del Reino de Dios para toda clase de personas, mayores y pequeños, ricos y pobres, sanos y enfermos, próximos y lejanos, judíos y paganos, hombres y mujeres, justos y pecadores, pueblo y autoridades, individuos y grupos... Se muestra disponible a cada persona y se interesa por las necesidades de cada uno: las del alma y las del cuerpo, sanando y perdonando, corrigiendo y animando, con palabras y con hechos" (DGC 163). y nos invita a hacer lo mismo, a predicar el Evangelio a toda criatura, a "todas las gentes" (Mt 28, 19; Lc 24, 47), "hasta los confines de la tierra" (Hech 1, 8), Y para siempre, "hasta el fin del mundo" (Mt 28, 20).

El encuentro personal y comunitario que hemos tenido con Jesús, nos prepara a ir hacia todo tipo de persona que requiera de una nueva y cercana atención pastoral. Destacan entre ellos:

  1. Los adultos mayores, quienes sentados a la orilla del camino, o mejor dicho, fueron sentados por sus familiares a la orilla de la vida, dirigen una mirada desde sus ojos profundos y serenos, y desde sus labios pronuncian unas palabras en baja voz, pero en alta sabiduría, a quien comparte un instante con ellos (Ver CT 45).
  2. Los adultos, quienes en su papel de padre de familia, gobernante, educador y ciudadano en general, tienen la responsabilidad de orientar la vida social de este mundo y la capacidad de vivir el mensaje cristiano bajo su forma plenamente desarrollada" (CT 43), y requieren del catequista una atención que ilumine, estimule o renueve sin cesar su fe, con el fin de penetrar las realidades temporales de las que ellos son responsables.
  3. Los jóvenes, "tesoro con el que la Iglesia puede y debe contar" (CT 40), y ante quienes el catequista debe aprender a "traducir, con paciencia y buen sentido, sin traicionarlo, el mensaje de Jesucristo" (CT 40). Edad en que llega la hora de las primeras decisiones, y que exige una catequesis que le ofrezca certezas humanas y cristianas que lo han de preparar para los grandes compromisos de la vida adulta (Ver CT 39).
  4. Los adolescentes, quienes viven una edad rica en grandezas, interrogantes y desafíos, ante los cuales el catequista. ha de asumir una actitud decisiva, "capaz de conducir al adolescente a una revisión de su propia vida y al diálogo" (CT 38), de acompañarlo al encuentro con "Jesucristo como amigo, como guía y como modelo" (CT 38).
  5. Los niños, para quienes el círculo social se agranda y a quienes el catequista ha de presentar a Jesucristo como amigo cercano, quien vive en nuestra comunidad cristiana, la Iglesia, mientras le va compartiendo la alegría de ser testigo de Cristo en su ambiente de vida (Ver CT 37).
  6. Los discapacitados, quienes "al ser mayores las dificultades que encuentran, son más meritorios los esfuerzos de ellos" (CT 41) en su camino hacia Dios, y requieren una catequesis que les integre a la vida como personas, creyentes y discípulos de Jesús.
  7. Los enfermos, especialmente los que han sido embestidos por las "lepras bíblicas" de esta época y aguardan, desde su largo agonizar en convivencia cotidiana con la muerte, una mano que sostenga la suya y un hombro donde reclinar su cabeza para, como el apóstol Juan, sentir el amor de la Buena Nueva. Y todo aquél a quien, en su peregrinar por este mundo, aún no consideramos nuestro hermano.
  8. Los grupos indígenas y de inmigrantes de otros estados, que requieren ser mejor acogidos y estimados en la rica pluralidad de sus valores y expresiones (Ver CT 45).
  9. Aquéllos quienes han caído en alguna adicción, en una búsqueda equivocada del sentido de la vida (Ver CT 45).
  10. Y todo aquél considerado por el amor de Jesús como uno de nuestros pequeños hermanos (Ver Mt 25, 35).
  11. Y recordar siempre que en la Iglesia nadie debe sentirse dispensado de recibir catequesis, y que a nadie debemos marginar de ofrecérsela.


     

TEMA 6: CÓMO PREPARAR UNA SESIÓN DE CATEQUESIS

OBJETIVOS

  • Distinguir los elementos generales de la planeación y preparación de los encuentros catequísticos.
  • Identificar los pasos del acto catequético.
  • Organizar adecuadamente un encuentro catequístico.

EXPERIENCIA HUMANA

DINÁMICA


 


 


 

ILUMINACIÓN

  1. UNOS CRITERIOS
  • Para desarrollar una catequesis existen muchos métodos; ya que sería demasiado extenso describir todos ellos, aquí presentaremos algunos criterios que seguramente nos serán útiles.
  • Preparar una catequesis es, ante todo, no improvisar
  • Preparar tampoco es precipitar una lectura rápida del texto cinco minutos antes, o ir pensando alguna actividad mientras voy de camino hacia la catequesis.
  • Preparar una catequesis requiere tiempo, dedicación, entrega, compromiso, disponibilidad para que el encuentro sea fructífero.
  • Planificar con tiempo y preparar las reuniones con anticipación es el primer paso para generar el encuentro catequístico.
  • Seguir estos sencillos pasos nos dará
    la seguridad que necesitamos para estar frente al grupo y conducir adecuadamente el encuentro.
  • Esto no quiere decir estar atado a un esquema rígido, inviolable, detallado hasta en sus mínimos momentos,
    pues el grupo irá pidiendo "cambios en la misma marcha", dependiendo muchas veces de las vivencias que se han generado.

  1. UNAS PREGUNTAS CLAVES
  • Para darte una idea de lo que debes tomar en cuenta al organizar y planificar el encuentro catequístico, presentamos ahora algunos interrogantes:
    • ¿A qué destinatarios estamos llamados a catequizar? ¿A qué grupo se dirige? (niños, adolescentes, jóvenes, adultos, campesinos, estudiantes, etc.).
    • ¿Cuál es el tema y mensaje que voy a trasmitir? Saber con claridad y precisión el tema que se va a desarrollar.
    • ¿Cuál (es) objetivo (s) deseo alcanzar? Precisar lo que se pretende lograr en esta catequesis
    • ¿Qué experiencias educativas son positivas y eficaces para la transmisión del mensaje que deseo comunicar y compartir?
    • ¿Cómo organizar esta experiencia (secuencia de aprendizaje) en vista a los objetivos fijados?
    • ¿Cómo verificar si los objetivos, experiencias y metodología utilizados son válidos?
  1. LOS PASOS DEL ACTO CATEQUÍSTICO

    El acto catequístico es, sin duda, el corazón del encuentro, y es necesario conocer con precisión los pasos que lo constituyen.


     



     


     

ESTRUCTURA BÁSICA DEL ACTO CATEQUÍSTICO

EMPEZAR POR LA EXPERIENCIA HUMANA DEL CATEQUIZANDO

  • Debemos sensibilizarnos con la experiencia personal, humana, del catequizando (o del grupo de catequesis): la vida concreta que está viviendo y que tiene importancia para él y, por lo tanto, para el catequista. No podemos hacer una catequesis olvidándonos de estas situaciones reales por las que pasa el catequizando.
  • El estudio de las características psicológicas, sociales, culturales, políticas donde se desenvuelven los catequizandos nos darán las herramientas para conocer la realidad que vive el catequizando: la familia, la escuela, el barrio o localidad, la parroquia.

LA EXPERIENCIA HUMANA ES ILUMINADA A LA LUZ DE LA PALABRA DE DIOS

  • La experiencia del catequizando es importante para él, pero también es importante para Dios. En este paso ayudamos al catequizando a descubrir la significación cristiana de su experiencia concreta, es decir, la presencia-ausencia de Dios en esa experiencia: un Dios que ama, que quiere encontrarlo en su propia vida, que lo llama, lo juzga, lo salva. La luz de la Palabra de Dios contenida en la Sagrada Escritura, iluminará nuestra experiencia, dando respuesta a los intereses, interrogantes y juicios; otras veces la criticará y la juzgará; y otras veces, nos invitará o despertará. La Palabra de Dios es la médula del acto catequético, pues une la experiencia humana con la expresión de fe.
  • En la catequesis debemos provocar el encuentro del catequizando con Dios, encuentro que lleva al catequizando a convertirse, a vivir como vivió Jesús, como quiere Dios.

LA RESPUESTA DESDE LA LLAMADA EXPERIENCIA DE FE O COMÚNMENTE LLAMADA EXPERIENCIA CRISTIANA

  • La vivencia de la fe, de la conversión, no llega a ser parte vital de la persona si no se expresa, se exterioriza. Así, haciendo suyo el mensaje, el catequizando vive las mismas experiencias de las que ha partido el acto catequético o sesión de la catequesis, pero de una forma distinta. Es la respuesta vital de los catequizandos a Dios; ésta se realiza a través de la profesión de fe, la celebración y el compromiso cristiano.
  • La expresión de la fe puede darse por medio de:
    • Actividades.
    • Celebraciones.
    • Compromisos.
  • Esta nueva experiencia se celebra por medio de oraciones, cantos, celebraciones litúrgicas, que digan, que proclamen lo que se quiere vivir, con el deseo de transformar progresivamente la vida y colaborar activamente para que surja en nuestra sociedad el Reino de Dios.
  1. SUGERENCIAS PARA EL MEJOR ACTO CATEQUÍSTICO
  • Incluir en los encuentros catequísticos espacios para el diálogo, la reflexión conjunta, el compartir grupal; es decir, favorecer la comunicación dentro del grupo.
  • La catequesis abre un espacio para comunicar y encontrarse con la Palabra de Dios. El ejercicio del diálogo, de escuchar al otro, pues la catequesis no es un monólogo del catequista, sino una búsqueda compartida, que implica:
  • aprender a escuchar;
  • aprender a participar;
  • aprender a decir lo que uno piensa, lo que se descubre y
  • tiene en el corazón.
  • Dar a la Palabra de Dios un lugar central en el encuentro. La lectura de la Palabra de Dios en el encuentro de catequesis debe significar la presencia de Jesús, que se acerca, que comparte nuestra vida, que nos escucha y que nos habla.
  • Crear un espacio de oración.
  • Pensar y proponer actividades que tengan en cuente situación de los catequizandos.

RESUMIENDO

  • Hoy hemos visto que los pasos del acto catequístico son tres:
    • Partimos de la experiencia humana: la vida del catequizando.
    • Iluminamos esa vida con la palabra de Dios y el magisterio de la Iglesia.
    • Suscitamos la experiencia cristiana: tratamos de que nuestra vida sea como Dios quiere, como Jesucristo nos muestra.
  • Para poder vivirlo así, pedimos la fuerza del Señor en la oración, personalmente y con la comunidad.
  • La planificación de la catequesis exige esmerado cuidado.
  • Antes de la catequesis: Conviene saber los objetivos (lo que queremos conse-quir en la catequesis). Se dirige a la mente (conocimiento, mensaje) y a la voluntad (actitud de fe).
  • Después de la catequesis: El catequista trata de evaluar, comprobar si ha conseguido los objetivos, y de qué forma su catequesis ha influido en la vida de los catequizandos.  


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 

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